Prisión preventiva para 12 personas por integrar una asociación ilícita
Doce personas fueron imputadas por integrar una organización criminal dedicada al microtráfico de drogas, amenazas, extorsiones y ataques armados en Rosario. Nueve de ellas quedaron con prisión preventiva efectiva.
Una banda narco, con estructura jerárquica y conexión entre el interior del Servicio Penitenciario y las calles de Rosario, fue desarticulada esta semana tras una compleja investigación del Ministerio Público de la Acusación. En audiencia imputativa realizada este miércoles en el Centro de Justicia Penal de Rosario, el fiscal César Pierantoni imputó a doce personas por su participación en una asociación ilícita dedicada al microtráfico de estupefacientes y otros delitos violentos.
La investigación reveló que la organización operaba principalmente en los barrios Parque Casas y Nuevo Alberdi, y mantenía activos varios “búnkers” de venta de droga. Las actividades ilegales datan, al menos, desde noviembre de 2024 hasta agosto de 2025.
Los imputados fueron identificados como Matías Ezequiel Tuttolomondo, Nazareno Cruz Ortiz, Maximiliano Fabián Blanca, Ayelén Munaris, Laureano Fabián Peña, Néstor David Reyes Domínguez, Gisela Noemí Rodríguez, Marcelo Gastón Blanca, Andrea Soledad Alarcón, Rodrigo Alejandro Udi, Milena Luz Icazatti y Brenda Munaris.
La acusación principal es la de asociación ilícita: Maximiliano Fabián Blanca fue señalado como jefe de la banda, mientras que el resto de los imputados fueron considerados miembros activos. En paralelo, se formularon cargos por comercialización de estupefacientes en la modalidad de microtráfico, extorsión en grado de tentativa, amenazas coactivas, intimidación pública, encubrimiento, cohecho, tenencia y portación ilegal de armas, entre otros delitos.
El juez de primera instancia, Dr. Pérez Urrechu, resolvió dictar prisión preventiva efectiva por el plazo de ley para nueve de los imputados: Tuttolomondo, Brenda Munaris, Alarcón, Reyes Domínguez, Maximiliano y Marcelo Blanca, Rodríguez, Ortiz y Ayelén Munaris. Mientras que a Peña, Udi e Icazatti se les impuso prisión preventiva por 6 meses, con vencimiento en febrero de 2026.
La estructura era liderada desde prisión por Maximiliano Fabián Blanca y Matías Tuttolomondo, quienes impartían órdenes directas sobre la distribución, venta y recolección de dinero por drogas. Blanca, incluso, disponía de armas y vehículos robados, y orquestaba ataques violentos, como el lanzamiento de una granada frente a la Comisaría 10° en noviembre de 2024.
Su expareja, Ayelén Munaris, operaba como nexo financiero y logístico, recibiendo dinero, drogas y administrando las ventas. Tras su detención, ese rol fue asumido por Brenda Munaris, Rodrigo Udi y Milena Luz Icazatti, quienes también usaban sus cuentas para realizar transferencias relacionadas a la actividad ilegal.
Andrea Soledad Alarcón, pareja de Tuttolomondo, y Gisela Noemí Rodríguez, actual pareja de Blanca, también cumplían funciones clave en la recepción y fraccionamiento de droga, además de mantener comunicaciones con los líderes encarcelados.
Marcelo Gastón Blanca, hermano de Maximiliano, y Nazareno Cruz Ortiz, cumplían tareas operativas: transporte de drogas, ocultamiento de armas, y apoyo logístico. En tanto, Néstor David Reyes Domínguez, identificado como parte del brazo armado, participó en amenazas, cobro de deudas con violencia, y disparos contra comercios.
Hechos violentos que estremecieron a Rosario
Entre los hechos más graves atribuidos a la banda, figura el ataque con una granada a la Comisaría 10°, el 18 de noviembre de 2024, en represalia por arrestos recientes. También se los acusa de arrojar una bomba molotov contra una vivienda en calle Cavour, el 2 de agosto de 2025, como parte de una extorsión.
Otro episodio ocurrió el 24 de agosto de 2025, cuando Reyes Domínguez efectuó al menos diez disparos contra un local comercial en calle Centeno al 2300, dejando una nota extorsiva. Fue aprehendido tras una persecución en la que se le secuestró un arma Glock sin número de serie.
La investigación de la fiscalía dejó al descubierto una organización criminal con capacidad de operación desde dentro del sistema carcelario y con vínculos claros con el narcotráfico, las extorsiones y los ataques armados. El avance judicial representa un paso importante hacia la desarticulación de estructuras que operan con impunidad en la ciudad.
Las próximas semanas serán clave para avanzar con la acusación formal y determinar si nuevos imputados se suman a esta causa que ya conmociona a Rosario por su nivel de violencia y organización.