Y penalmente fueron denunciadas 22 de ellas
La Municipalidad profundiza su estrategia de control sobre el circuito ilegal de metales. Ya hubo clausuras, decomisos y causas judiciales. Desde el municipio aseguran que las medidas impactaron en la baja de delitos como el robo de medidores. En lo que va del 2025, la Municipalidad de Rosario clausuró 30 chatarrerías y presentó 22 denuncias penales contra aquellas que reabrieron tras haber sido sancionadas. Los procedimientos buscan frenar la comercialización de materiales de dudosa procedencia, como cobre, aluminio o piezas del alumbrado público, y evitar que estos espacios funcionen como canales de distribución de lo robado en la vía pública.
Un problema que afecta al vecino
Los controles se inscriben en una política activa para frenar el vandalismo urbano. “Desde que comenzamos con los operativos en chatarrerías, ya tuvimos una baja del 50% en el robo de medidores de agua”, explicó Diego Herrera, secretario de Control del municipio. También se recuperaron materiales del alumbrado público y se desarticularon redes informales de reventa.
Intervención coordinada con la policía
Las inspecciones se realizan tanto por denuncias de vecinos como por controles de rutina organizados por distrito. Participan distintas áreas municipales junto con la Policía de Santa Fe, que colabora especialmente en la verificación del origen de los materiales. Cuando un comercio viola una clausura, se labra la denuncia penal por desobediencia a la autoridad.
Acción sostenida y en expansión
En 2024, ya se habían decomisado más de 20 toneladas de materiales sin aval legal, y se detuvo a 31 personas en coordinación con el gobierno provincial. A su vez, se habían presentado 25 denuncias penales, antecedentes que consolidan una línea de acción sostenida y con resultados visibles.
Una estrategia que apunta al corazón del problema
El trabajo mancomunado entre municipio y provincia se formalizó en febrero de 2024 mediante un convenio marco. “Atacamos el segundo eslabón: el que compra lo robado. Es clave cortar esa cadena”, concluyó Herrera, destacando también la fiscalización de condiciones de seguridad e higiene en los establecimientos intervenidos.
Con operativos constantes y articulación con fuerzas de seguridad, Rosario busca frenar la cadena del robo y comercialización ilegal de metales. Las clausuras, denuncias penales y decomisos apuntan a restaurar el orden y la seguridad en los barrios.