Julio César Zalazar y Agustín Amarilla quedaron en prisión preventiva por 120 días. La Justicia confirmó que el brutal ataque tras la final de la Liga Cañadense fue una agresión directa, planificada y por la espalda
El juez Lanfranco Parí dictó este viernes 120 días de prisión preventiva para Amarilla y Zalazar imputados por el homicidio del oficial Eduardo Damián López. El crimen ocurrió el 28 de junio pasado en el Club Atlético Carcarañá, cuando una turba de hinchas emboscó al efectivo tras un partido de fútbol para atacarlo a traición.
La violencia estalló pasadas las 17:30. Según la reconstrucción judicial, el personal de la Comisaría local y del Comando Radioeléctrico intentaba contener a simpatizantes que arrojaban piedras. En inferioridad numérica, cinco efectivos quedaron rodeados por cincuenta violentos en la zona de parrilleros.
Aprovechando el caos, Zalazar atacó por la espalda: clavó una varilla de construcción en el cráneo de López. Acto seguido, con la intención de asegurar el daño, Amarilla empujó el fierro de manera ascendente hacia el interior de la cabeza de la víctima.
El agente del Comando Radioeléctrico de Roldán cayó convulsionando. Sus compañeros lo derivaron de urgencia al Hospital Carlos Gotia. Allí, los médicos debieron cortar la barra de metal, que había penetrado 10 centímetros, para lograr trasladarlo al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA).
Pese a los enormes esfuerzos del personal médico por salvarle la vida, López falleció al día siguiente, el 29 de junio, a las 13 horas.
Durante la audiencia en Cañada de Gómez, el fiscal Juan Pablo Baños fue categórico y desmintió los rumores iniciales. “Piedras hubo y muchas, pero en la autopsia no se determinó ningún golpe en el rostro. Fue un ataque directo desde atrás con un fierro de 49 centímetros”, sentenció.
Baños también aclaró que la coartada de los acusados fue desarticulada. Ambos intentaron culpar a un menor de edad, pero los videos analizados por las autoridades ubicaron a ese adolescente en un sector completamente distinto del club.
El magistrado avaló la pesquisa y ordenó el encierro de ambos sospechosos por el delito de homicidio calificado. Mientras tanto, la Policía de Investigaciones (PDI) busca más testigos y material fílmico para terminar de esclarecer una tarde donde la barbarie del fútbol se cobró la vida de un servidor público.










