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Perpetua para los sicarios de “Popito” Zalazar

Una venganza con sello carcelario

El asesinato de Osvaldo “Popito” Zalazar, ocurrido durante un traslado penitenciario en 2022, culminó con la condena a prisión perpetua de cuatro hombres vinculados a una red de violencia narco. La justicia habló, pero las heridas siguen abiertas.

El crimen de Zalazar, emboscado durante su regreso a la cárcel en una combi oficial, fue juzgado esta semana en Rosario. Cuatro imputados recibieron la pena máxima por un ataque que sigue resonando en el entramado narco local.

El 14 de agosto de 2022, en El Chajá y Los Talas de Pérez, un grupo armado abrió fuego contra una camioneta del Servicio Penitenciario que trasladaba a Zalazar de 31 años, quien había pasado unas horas con su familia. El ataque, ejecutado desde un Ford Focus blanco, fue feroz: 27 disparos alcanzaron el vehículo. Zalazar murió tres días después y un agente penitenciario resultó herido.

Este viernes, en el Centro de Justicia Penal de Rosario, el tribunal integrado por Carlos Leiva, Silvana Lamas González e Ismael Manfrin condenó a prisión perpetua a Jonatan Urquiza (30), Milton Rivero (23), Damián Constantini (25) y Juan Ignacio Álvarez (24). La calificación: homicidio calificado por concurso premeditado y uso de arma de fuego, entre otros delitos.

Los investigadores lograron arrestar a tres de los atacantes ese mismo día, tras una persecución policial que terminó con el auto estrellado y un arsenal secuestrado. El cuarto fue identificado meses después por sus huellas en el vehículo.

La orden de matar, según la investigación, provino desde la cárcel de Ezeiza, a cargo de Cristian “Pupito” Avalle, miembro de la banda Los Monos, quien en un juicio abreviado reconoció haber instigado el crimen y otros 26 hechos violentos desde prisión.

Zalazar, a pesar de estar cumpliendo una condena por un homicidio ocurrido en 2014, había sido absuelto en 2017 del crimen de Claudio “Pájaro” Cantero, jefe de Los Monos. Pero en las calles y en las cárceles, la absolución judicial no garantiza el olvido. Aquella vieja guerra, aún sin tregua, cobró una nueva víctima.

El fallo judicial cierra un capítulo, pero no la historia. El caso Zalazar refleja cómo el poder criminal trasciende los muros penitenciarios, dictando sentencias paralelas desde las sombras. Rosario sigue contando muertos en una guerra sin final.

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