Fito Páez destacó la paz en una Rosario con 300 mil personas
El músico tras una semana de euforia, hizo un video y subrayó que la masiva convocatoria se desarrolló sin hechos graves y contrastó la experiencia real en las calles con la imagen de violencia que, según advirtió, instalan trolls y discursos digitales.
Rosario vivió una de las convocatorias culturales más importantes de los últimos años: alrededor de 300 mil personas participaron de la Semana de Fito en Rosario, un evento que combinó música, arte y encuentro ciudadano, desarrollado en distintos puntos de la ciudad y con epicentro en espacios públicos.
Desde el punto de vista de la seguridad, el operativo fue considerado exitoso. Con presencia coordinada de fuerzas locales, provinciales y equipos de organización, no se registraron hechos de gravedad, lo que permitió que la masividad se desarrollara en un clima de tranquilidad y convivencia. Fuentes vinculadas al operativo destacaron la conducta del público y la logística implementada para ordenar accesos, circulación y asistencia sanitaria.
Uno de los protagonistas del evento, Fito Páez, puso en palabras el significado más profundo de lo vivido. A través de un mensaje público, remarcó que lo ocurrido en Rosario fue mucho más que un espectáculo: lo definió como una experiencia colectiva que evidenció la vigencia del encuentro humano frente a un contexto atravesado por la desinformación y la violencia discursiva.
En ese sentido, el artista planteó un contraste directo entre la realidad vivida en las calles y la imagen que muchas veces circula en redes sociales. Mientras ciertos discursos —impulsados por trolls y operaciones digitales— buscan instalar una narrativa de inseguridad constante, lo que se vio en Rosario fue una multitud diversa conviviendo en paz, disfrutando del arte y reafirmando lazos comunitarios.
“El mundo sigue vivo y somos nosotros”, sintetiza el mensaje, que también cuestiona el rol de los algoritmos y la mercadotecnia en la construcción de sentido. Páez advierte que estos no pueden borrar la identidad cultural ni la historia de una comunidad.
El evento también dejó una reflexión política y social: la necesidad de generar nuevas formas de participación y organización, alejadas de viejos liderazgos y esquemas tradicionales. En esa línea, el énfasis estuvo puesto en el protagonismo ciudadano y en la reconstrucción de vínculos desde lo humano.
Así, Rosario no solo fue escenario de un evento masivo sin incidentes, sino también de una postal que desafía relatos instalados: una ciudad que, con 300 mil personas en las calles y sin hechos de gravedad, mostró una realidad distinta a la que muchas veces se amplifica en el mundo digital.










