Se trata del último prófugo de un megaoperativo narco
La PDI capturó en la zona sur al joven de 19 años que permanecía evadido tras los allanamientos masivos realizados en septiembre en Rosario y Villa Gobernador Gálvez
La detención del hijo del “Toro” Escobar en Rosario se concretó este jueves, en la zona sur de la ciudad, durante allanamientos ordenados por la Justicia provincial. El operativo fue ejecutado por la Policía de Investigaciones (PDI) y grupos tácticos de la Policía de Santa Fe, a pedido de los fiscales Pablo Socca y Brenda Debiasi. El joven estaba prófugo desde el megaoperativo contra una organización dedicada a la venta de drogas y extorsiones, y fue localizado tras tareas de inteligencia que permitieron determinar sus movimientos y domicilios alternados.
Los procedimientos se realizaron en tres domicilios: Medici al 4700, Ayacucho al 4500 y una torre de Sánchez de Thompson al 100 bis. Las fuerzas ingresaron de manera simultánea para evitar fugas y asegurar el resultado.
En uno de esos puntos fue detenido Nicolás Damián Escobar de 19 años. El operativo se desarrolló sin incidentes y con presencia de brigadas especializadas en capturas.
La causa se enmarca en una pesquisa por comercialización de estupefacientes, tramitada en la Fiscalía Regional 2 del Ministerio Público de la Acusación. Los investigadores establecieron que el imputado alternaba su residencia entre distintos domicilios para evadir controles.
Durante los allanamientos secuestraron dos celulares, una balanza digital de precisión, 67 mil pesos y 100 dólares, además de otros elementos de interés para la causa. Todo quedó a disposición judicial para peritajes.
Fuentes del Ministerio de Justicia y Seguridad indicaron que la detención “completa el círculo del megaoperativo iniciado en septiembre” y permite avanzar hacia la etapa imputativa. Confirmaron que el detenido será llevado a audiencia imputativa en los próximos días.
Desde la PDI destacaron la coordinación entre brigadas y el trabajo de inteligencia previo que permitió ubicar al prófugo sin afectar a terceros.
Las tareas que derivaron en el megaoperativo comenzaron en julio, a partir de hechos de violencia altamente lesiva registrados en Rosario y Villa Gobernador Gálvez. Mediante intervenciones telefónicas y trabajos de campo, se identificó una estructura con conducción desde cárceles federales y provinciales.
Según la investigación, la organización estaba liderada por Carlos Damián “Toro” Escobar, detenido en la Unidad Penitenciaria Federal de Ezeiza y Cristian Nicolás “Pupito” Avalle, alojado en Marcos Paz, ambos con vínculos con la barrabrava de Newell’s. También se señala el rol de Jonatan Emiliano “Jano” Fernández, detenido en Piñero, como responsable de la gestión territorial del narcomenudeo y extorsiones.
El megaoperativo ejecutado en septiembre incluyó 130 allanamientos y culminó con 33 detenidos. La investigación reveló ramificaciones en Rosario y Villa Gobernador Gálvez, con conexiones con barras bravas y participación de personas vinculadas al ámbito municipal de esta última ciudad.
La detención del joven completa el listado de requeridos de aquella operación y refuerza la hipótesis de una estructura organizada con roles definidos y conducción a distancia.
Con la captura de Nicolás Escobar, la causa entra en una fase clave. El imputado quedó a disposición del MPA y será imputado por los delitos que surjan de la investigación. La Fiscalía continúa con peritajes y cruces de información para definir responsabilidades y eventuales nuevas imputaciones.
Quién es el “Toro” Escobar
Carlos Damián Escobar se consolidó como uno de los lugartenientes más fieles de Máximo Ariel “Guille” Cantero. Pese a estar recluido en cárceles federales, su nombre aparece detrás de las principales tramas de violencia y narcotráfico en el sur de Rosario y Villa Gobernador Gálvez.
Carlos Damián Escobar, conocido en el mundo delictivo como el “Toro“, es una pieza fundamental en la estructura actual de la banda “Los Monos“. Desde su lugar de detención en la Unidad Penitenciaria Federal de Ezeiza, el recluso coordina una red de venta de estupefacientes, extorsiones y ataques armados. Su influencia se extiende principalmente sobre la zona sur de Rosario y la ciudad de Villa Gobernador Gálvez, donde su hijo Nicolás fue detenido recientemente.
El ascenso de Escobar en la jerarquía criminal no es casual. Su lealtad a la familia Cantero lo llevó a ocupar roles de “gerenciamiento” territorial. En los últimos años, su figura cobró relevancia pública por su estrecha relación con la barrabrava de Newell’s Old Boys. Junto a otros internos como Cristian “Pupito” Avalle, Escobar es señalado como uno de los responsables de desplegar la bandera de “Los Monos” durante el partido de despedida de Maxi Rodríguez en el Coloso del Parque.
Este vínculo con el fútbol no es solo pasional, sino logístico. La justicia santafesina ha documentado que las facciones de la hinchada funcionan como brazos ejecutores de sus órdenes. A través de mensajería cifrada y “punteros” en la calle, el “Toro” logra mantener el control operativo de las bocas de expendio de drogas, utilizando la estructura del club y las zonas aledañas para el acopio y la distribución.
A pesar de las restricciones impuestas a los presos de alto perfil, Escobar ha demostrado una notable capacidad de resiliencia criminal. Las investigaciones de los fiscales Pablo Socca y Brenda Debiasi sugieren que el “Toro” delega en familiares y personas de extrema confianza la ejecución de las maniobras ilícitas. La reciente detención de su hijo Nicolás es un claro ejemplo de cómo la estructura se mantiene dentro del núcleo familiar.
En la esfera judicial, Escobar cuenta con múltiples condenas. Su historial incluye sentencias por homicidio, amenazas y comercio de estupefacientes. Además de su rol en el narcotráfico, se lo vincula con el cobro de “protección” a comerciantes y sindicatos, una modalidad delictiva que ha crecido exponencialmente en la región bajo su tutela y la de sus socios en el penal de Marcos Paz.
Actualmente, el “Toro” Escobar enfrenta nuevas imputaciones que podrían extender su permanencia en prisión por décadas. El megaoperativo de 130 allanamientos realizado en septiembre lo puso nuevamente en el centro de la escena como el autor intelectual de una asociación ilícita altamente lesiva.
Con la captura de su hijo, la justicia busca cortar el último nexo operativo que permitía a Escobar mantener la vigencia de su organización en las calles. Sin embargo, su capacidad de mando desde el interior de las cárceles federales sigue siendo uno de los mayores desafíos para la seguridad de la provincia de Santa Fe










