Monseñor Eduardo Martín y la Pastoral Social mantuvieron un encuentro con trabajadores informales y reclamaron diálogo, integración y oportunidades laborales
La Iglesia de Rosario reunió este miércoles a cuidacoches de la ciudad en un encuentro encabezado por el arzobispo Eduardo Martín, junto al responsable de la Pastoral Social, Fabián Monte. La actividad se realizó en Rosario y tuvo como eje la situación social de los trabajadores informales, el debate sobre la regulación de la actividad y la necesidad de evitar la exclusión de quienes viven en contextos vulnerables.
Durante la reunión, el arzobispo sostuvo que el trabajo de los cuidacoches “no debe eliminarse, sino ordenarse y regularse”, aunque aclaró que deben diferenciarse las situaciones de necesidad de los hechos vinculados a amenazas o extorsiones en espectáculos masivos y zonas de estadios.
“Muchísima gente simplemente intenta ganarse el pan ofreciendo un pequeño servicio”, afirmó Martín, quien remarcó que “todos tenemos algo para aportar en esta sociedad, aun el más pequeño”. Justificando así el clérigo, el pago de un servicio que nadie pidió y que se supone que no debería existir, “el pagarle a alguien por qué esa persona no te haga nada”
El referente de la Iglesia rosarina también insistió en la necesidad de generar oportunidades laborales y evitar respuestas que profundicen la exclusión social. En ese sentido, pidió “integrar y no descartar” a quienes atraviesan situaciones de pobreza.
Pastoral Social: “No podemos volver invisibles a quienes sufren”
Por su parte, el padre Fabián Monte señaló que el debate “no pasa por estar a favor o en contra de los trapitos”, sino por la forma en que la sociedad aborda la problemática social y la marginalidad.
El sacerdote sostuvo que detrás de cada persona en situación de calle “hay historias de dolor y quiebres personales” y rechazó que los cuidacoches sean utilizados como “chivos expiatorios” frente a otros conflictos urbanos.
Además, aclaró que la Pastoral Social no avala situaciones de violencia ni extorsión, pero cuestionó las prohibiciones generales porque “terminan pagando justos por pecadores”. Según explicó, la propuesta apunta a regular, capacitar y acompañar a quienes buscan una fuente de ingreso.
Durante el encuentro también hablaron algunos de los cuidacoches presentes. Zulma destacó que se sintió “escuchada y comprendida”, mientras que Marcos aseguró que, después de muchos años en la calle, percibió “un interés genuino en ayudar”.
Héctor, otro de los asistentes, describió la reunión como “una luz” en medio de situaciones personales difíciles que atravesó en los últimos años.
Al cierre del encuentro, la Pastoral Social reafirmó la necesidad de construir consensos a través del diálogo entre todos los sectores, incluyendo a las personas más vulnerables.
Desde la Iglesia remarcaron que el acompañamiento social forma parte de una tarea que también desarrollan parroquias, escuelas, hogares y organizaciones que asisten diariamente a personas en situación de pobreza, adicciones y exclusión social en distintos barrios de Rosario
Mientras la discusión sigue abierta, el reclamo de fondo atraviesa a gran parte de la sociedad: nadie debería sentirse obligado a pagar para evitar daños, amenazas o malos momentos por estacionar en un espacio público. Y aunque muchos discursos defienden la inclusión y la contención social, la verdadera responsabilidad aparece cuando llega el momento de generar trabajo real, capacitación y oportunidades concretas. Porque respaldar la actividad desde es sencillo; mucho más difícil es hacerse cargo de fondo de una problemática que hace años convive entre la necesidad, la informalidad y la extorsión disfrazada de servicio










