A diez años de la condena por un siniestro vial fatal, que le costó la vida a Emiliano Cáceres y Facundo Aguirre, ambos de 18 años, Fabiana Ferreyra, madre del primero de estos, volvió a exponer públicamente su lucha para evitar que el responsable recupere la licencia de conducir. Denuncia demoras administrativas, posibles irregularidades y presentó nuevas pruebas ante la Justicia.
La angustia volvió a golpear de lleno a una madre rosarina que hace años convirtió el dolor en militancia vial. A través de un extenso mensaje enviado a un periodista que la acompañó desde el inicio de la causa, la mujer expresó su desesperación ante la posibilidad de que el hombre condenado por la muerte de su hijo pueda recuperar nuevamente la licencia de conducir tras cumplirse el período de inhabilitación.
“Si esta persona vuelve a manejar, va a volver a matar”, sostuvo en uno de los pasajes más duros de su relato. Según explicó, durante años creyó que la inhabilitación vencía recién en noviembre de 2026, aunque luego —afirma— recibió distintas versiones desde ámbitos judiciales y administrativos que terminaron ubicando el vencimiento incluso en septiembre de 2025.
Un recorrido entre Fiscalía y Seguridad Vial
La mujer aseguró haberse reunido con integrantes de Fiscalía y con autoridades vinculadas a Seguridad Vial para intentar impedir que el condenado pueda volver a obtener el carnet.
Según relató, mantuvo encuentros con las fiscales Valeria Piazza Iglesias, Mariana Prunotto y otros funcionarios judiciales, quienes le habrían indicado que el tema ya no dependía de ellos. Posteriormente acudió al área provincial de Seguridad Vial, actualmente encabezada por Sebastián Kelman, quien le aclaró que ellos no pueden impedir la obtención de la licencia, eso lo decide un fiscal. Si cambia de domicilio, puede sacar la licencia en otro lado. Me aconsejó ir personalmente a la municipalidad de Roldán para plantear el tema, donde él reside actualmente y se desempeña como animador infantil. Aunque donde lo hacía, fue desvinculado
“Voy y vengo entre oficinas. Nadie me da una solución concreta”, expresó.
La denunciante aseguró haber presentado capturas de pantalla, audios y publicaciones en redes sociales que, según sostiene, demostrarían que el condenado continúa consumiendo alcohol y drogas y que incluso conduciría vehículos pese a no contar aún con autorización formal.
Parte del material fue enviado por la actual esposa del hombre, identificada como Agustina Morato, quien en publicaciones y mensajes privados denunció episodios de violencia familiar, consumo problemático de alcohol y conductas que consideró incompatibles con tareas vinculadas al cuidado de niños.
En varias historias de redes sociales, Morato cuestionó además que el hombre continúe trabajando en espacios vinculados a actividades infantiles. También afirmó haber realizado denuncias por violencia de género en la Comisaría de la Mujer.
Hasta el momento, ninguna de estas acusaciones fue confirmada judicialmente y no trascendió si existen causas penales abiertas derivadas de esas publicaciones.
La tragedia vial que originó la condena tuvo fuerte repercusión pública y convirtió a la madre en una de las voces más activas en campañas de concientización vial y alcohol cero. De hecho, ella misma recordó en su mensaje que participó durante años en iniciativas públicas para endurecer controles y promover cambios legislativos.
“Mi vida es una tortura, pero no quiero que nadie más viva lo mismo”, escribió.
La mujer aseguró estar dispuesta a volver a hablar públicamente y exponer toda la documentación que posee. Su principal objetivo, insiste, es evitar que el conductor vuelva a estar al volante.
Mientras tanto, el caso continúa atravesado por planteos administrativos, reclamos cruzados entre organismos y un fuerte pedido de revisión por parte de la familia de la víctima.










