En la balacera le quitaron la vida a una mujer por error
Una mujer fue condenada a prisión perpetua en Rosario por su participación en un crimen vinculado a disputas narco ocurrido el 8 de febrero de 2022 en barrio Ludueña. Se trata de Samanta Vilches (37), quien fue hallada culpable de colaborar en la planificación de un ataque a tiros contra un hombre ligado al narcomenudeo. El hecho ocurrió en Urquiza al 6000, cuando un grupo armado disparó contra una vivienda. El objetivo no estaba allí: la víctima fatal fue su hermana, Verónica Almada, de 38 años.
Según la reconstrucción judicial, al menos cuatro personas armadas pasaron en un auto frente a la casa y efectuaron cerca de 20 disparos. La balacera dejó además a una joven de 22 años y a un bebé de seis meses heridos.
La investigación determinó que el ataque fue organizado para matar a Jonatan Almada, hermano de la víctima, en el marco de una disputa entre bandas. Sin embargo, los agresores actuaron sin confirmar su presencia en el lugar.
Los fiscales lograron reconstruir el hecho a partir de escuchas telefónicas y otras pruebas. Vilches fue considerada partícipe necesaria: gestionó contactos, vehículos y armas, y verificó el domicilio donde debía concretarse el ataque.
El plan, según la acusación, fue coordinado con su entonces pareja, Fabio Giménez, un recluso con múltiples condenas que operaba desde la Unidad Carcelaria Nº1 de Coronda.
Durante el juicio, la Fiscalía sostuvo que la mujer cumplió un rol clave en la ejecución del plan criminal. El tribunal dio por acreditada esa participación y resolvió la pena máxima.
Giménez, por su parte, ya había sido condenado como instigador del ataque en una causa previa.
El crimen se inscribe en una serie de hechos violentos ligados a disputas territoriales entre bandas narco en la zona noroeste de Rosario, especialmente en Ludueña y Empalme Graneros.
En esos años, distintos sectores registraron balaceras, extorsiones y homicidios por encargo, muchas veces coordinados desde unidades penitenciarias.
Con esta condena, la Justicia dio por probado el entramado detrás del ataque que terminó con una víctima ajena al conflicto. La causa expone, una vez más, cómo las disputas criminales pueden derivar en hechos con consecuencias imprevisibles.










