Dictaronlaprisión preventiva a la banda de “Wifi”
En Rosario, el juez Federico Rébola formalizó la imputativa a cinco miembros de una organización criminal dedicada al microtráfico y control territorial en los barrios Triángulo, Moderno y Supercemento.
Dos días de audiencia se llevaron adelante en la Centro de Justicia Penal de Rosario, contra Lautaro Nicolás Damián Brest alias “Wifi”, Dylan Elías Farías, Brandon Juan Cruz López, Santino Oficialdegui y Alex Ismael Morales. Todos fueron acusados de integrar una asociación ilícita destinada al comercio de estupefacientes y a ejercer violencia para controlar territorios del complejo habitacional de Donado y Mendoza, conocido como Supercemento. El juez Federico Rébola dictó prisión preventiva efectiva para todos los imputados.
Según la fiscalía a cargo de Ignacio Hueso y Diego Giro, la banda tenía una estructura jerárquica y funcional desde al menos enero de 2025, coordinando microtráfico, violencia selectiva y control de puntos de venta. Brest y Farías, como organizadores, distribuían la droga, asignaban tareas a menores de edad y supervisaban el accionar de los miembros. Oficialdegui, López y Morales ejecutaban directamente las órdenes, incluyendo robos y enfrentamientos con grupos rivales.
El grupo criminal consolidó su poder mediante agresiones físicas, amenazas y uso de armas, logrando dominio territorial en Triángulo Moderno y Supercemento. La investigación también determinó vínculos con menores de edad, quienes fueron empleados para garantizar impunidad en la venta de estupefacientes. Los fiscales detallaron que jefe de la organización, dirigía estratégicamente todas las operaciones y recursos.
Los fiscales explicaron que “Wifi” y Farías coordinaban puntos de venta, vigilaban la llegada policial y ocultaban evidencia, manteniendo control sobre los ingresos y distribución de la droga. Además, Farías y López están imputados por el homicidio de Máximo Cáceres ocurrido el 20 de octubre de 2025.
La banda actuaba en los barrios Triángulo, Moderno y Supercemento, extendiendo su actividad incluso al FONAVI. Rouillón y Seguí. La organización combinaba microtráfico y violencia para imponer control territorial, con planificación estratégica y participación de menores. El objetivo era el lucro económico y el mantenimiento del poder en la vía pública.
Todos los imputados permanecen con prisión preventiva mientras la fiscalía avanza en la investigación. Las audiencias resaltaron la sistematicidad de las acciones del grupo y su impacto en la seguridad pública.










